-¡Venga chicos qué no
llegamos!
-¿Se ha levantado ya?
-Todavía no, pero debe
estar a punto
-¿tú cómo vas?
-Todavía me quedan dos
-Pues venga que te ayudo
-¡Pon leche a calentar,
anda! ¡y entorna la puerta! Que no quiero que nos pille aquí con los regalos.
-¿qué tal?
-¿Y esos pantalones? ¿no
tienes otros?
-¡lo ves! ¿qué hago? ¿me
cambio?
-No hay tiempo. ¡Saca las
tazas!
-¿A ti qué tal se te dan
los paquetes?
-Esta es una experta en
paquetes
-pero qué gilipollas eres
-No os peléis. ¿son ya
las diez?
-Queda un minuto
-¿podemos cantar
cumpleaños feliz?
-Eso luego, cuando le
demos los regalos.
-¿No se los damos ahora?
-Hasta y cuarto, nada.
¿ya te has olvidado?
-Faltan tazas
-Esto ya está. Recoge
todo.
-Yo se los daría más
tarde cuando no se los espere. Los regalos hay que darlos cuando menos se lo
espera uno, ¿no?
-¿Entonces por qué se lo
damos el días de su cumpleaños?
-¡no llegamos eh!
-¡Nico! ¿no me has oído?
¿o qué?
-¡Quita la tele, anda!
-Voy
-No, voy, no. ¡Qué la
quites!
-¿Viene?
-Ya está aquí, ya está
aquí
-¿Quieres más?
-No ¿hay galletas de
coco?
-Mucho vicio es lo que tú
tienes
-¡Carla, pásame la
mantequilla, anda!
-¿me pasas la
mantequilla?
-¡ay qué pesada!
-¡Qué novedad, todos
juntos!
-¿No quieres más?
-¿quieres un poquito de azúcar?
-¡Ten cuidado, está muy
caliente!
-¡Pásame la de melocotón!
-¿no saliste ayer?
-Me quedé estudiando
-¿Y tú qué? ¿No te dan
galletas de coco?
-¿por qué no le dais
galletas de coco?
-Porque engordan
-Pero si ya está gordo,
qué más da.
-Cada día dices una cosa.
El caso es llevarme la contraria.
-Yo no estoy gordo.
-Dí que no. Qué estás muy
bien.
-¡sácales las galletas a
tu hermano, anda!
-¿y por qué no las coge
él? Que esté gordo no significa que sea paralítico.
-¡qué yo no estoy gordo!
-Claro que no, no les
hagas caso.
- No para de comer. Todo
el día comiendo delante de la tele.
-¿Y tú a qué hora
llegaste? No te oí entrar.
-No sé, pronto. A las
tres…tres y media.
-¿qué tal con Rafa?
-¿quién es Rafa?
-Uno de clase
-Su novio
-De eso nada
-¿Tienes novio?
-Que no, que es un amigo
-Si te trae a casa, será
por algo, ¿no?
-Porque tiene coche
-Traételo un día, así lo
conocemos,
-Pero si no hay nada que
conocer.
-¿Cómo que no?
Lo normal cuando alguien
se echa novia, es ir a conocer a los padres. No?
-Teníais que haber visto
a Papá el primer día que vino a casa a buscarme. Con regalos para los abuelos y
todo.
-Como tiene que ser.
-Se puso tan nervioso que
le dio la caja de puros a mi madre y la de bombones al abuelo.
-¿No sé de qué os reís?
Desde entonces la abuela fuma puros.
-¿Nadie quiere más?
-
-------------------------¿???
-He dormido fatal. No lo
que me pasaba ayer, pero estaba desvelado.
-Será la consciencia.
-¿y eso?.¿por qué la
consciencia?
-No sé, por nada. Se
dice, ¿no?
-¿desde cuándo?
-¿No lo habéis oído nunca?
Cuando alguien dice que no se ha puede dormir, se le dice eso…pero…no por nada,
vamos!
-¿Rafa lo dice?
-Es una frase hecha.
Tampoco es para ponerse así.
-¿Qué pasa?
-Nada. ¿por?
-¿Seguro?
-Aquí pasa algo raro.
-¡Y dale! ¿qué va a
pasar?
-No sé, no sé, pero algo
pasa.
-¿a qué viene eso?
-A nada, es una
expresión.
-¿qué quieres liarla o qué?
-¿a ti no te parece que
están un poco raros?
-No, como siempre
-A ver si se te ha
olvidado
-¿Y esto…?
-Felicidades….?
-Ya decía yo que algo
pasaba, ¡¡eh!!
-Felicidades hijo
-Lo dije, eh, mamá.
Gracias.
-¿Cuántos hacen ya?
-muchos, casi tantos como
los de la abuela. ¿Verdad mamá?
-eso no, yo os gano a
todos
-Un aplauso para la
autora, ¿no? El mérito es suyo
-A esta hora justo a las
diez y cuarto, estaba el ya tío Santiago corriendo para la fábrica a avisar a
tu padre. Los años que pasado. Salió dando patadas y berreando como un loco.
-Bueno eso, no ha
cambiado mucho.
-¡Julia!
-¡qué es broma!
-¿Si vieras lo mal que me
lo hiciste pasar?
-Cómo no lo voy a saber,
mamá, si lo cuentas todos los años.
-Más de dos horas tardó
en salir.
-Papá siempre ha dicho que
llega tarde a los sitios da categoría.
-Tú padre más nervioso
aún que yo. Y el tío Santiago, entrando y saliendo con toallas limpias. Y papá
venga a llamarle. Que tenía miedo a quedarse solo.
-y por eso le pusiste
Santiago, ¿no?
-Es que salió, justo
cuando más lo gritaba el abuelo. Así que dijimos… ¿será que le ha gustado el
nombre?
-Menos mal que no llamaba
la criada. Se llamaba Margarita.
-Siento el retraso.
-No sé qué he hecho que me
han dado las tantas en la calle.
Felicidades.
-Gracias Martín.
-Martín estaba. Tú te
acuerdas a esta hora justa. El tío Santiago corriendo para la Fábrica.
-¿Otra vez, Mamá?
-¡Perfectamente! Y de su
padre, lo nervioso que estaba
-Si vierais cómo se puso.
-Cuando el doctor fue a
pagarle en los cachetes, le dijo que no, qué él se ocupaba. No quería que el
primero en hacerle llorar a su hijo fuera un extraño.
-Joder con el abuelo.
- Bueno… ¿y los regalos? ¿qué?
¿Se van a quedar así?
-Claro hombre. Hay que
abrirlos.
-Ha llamado tu hermano.
-A ver.
-Qué estará aquí a media
mañana, con su señora.
-Este es de Julia.
-Tú ábrelo. Es una
sorpresa.
-Pero bueno…¿esto qué es?
¿una indirecta?
-Para que hagas Footing
-No te vendría mal
-¿Y esas mangas? ¿No
había de otro color?
-Son reflectantes. Para
que se te vea bien de lejos.
-¿Pero si yo casi
prefiero que no se me vea?
-A lo mejor las pueden
quitar.
-Usa sólo la parte de
abajo.
-¿Un cronómetro?
-¿Te gusta?
-Mucho, pero…¿para que
quiero yo un cronómetro?
-Pues no sé. Para cronometrar
las cosas…¿no?
-¡Claro! Qué quieres
saber cuánto dura algo. Pues le das y ya está!!
te enteras
-¿Qué ha pasado?
-Nada
-¿Y esto? ¿de quién es?
-mío
-¿a qué viene esto ahora?
-¡Santiago!
-Ya está. Ya lo has
jodido todo
Una pipa. ¿pero tú eres
idiota o qué? ¿qué pasa? ¿Qué no me oyes?
-lo siento
-Con lo bien que estaba saliendo
todo y me sales tú con esto.
-¿De dónde ha salido este
idiota? ¿por qué no sabe que no fumo?
-¡Santiago, por favor!
-Vosotros lo sabíais…
¿entonces?
-Santiago. Le estás
haciendo llorar.
-Papá, te quiero
-¿Qué?
-Que te quiero
-Pues no me lo creo.
¿Dónde están las
lágrimas?
-Por favor, te quiero.
-Además, ¿yo no quería un
hijo gordo? Mira que lo dije. Ni con gafas. ¿Lo dije o no lo dije?
-Es lo mejor que hemos
podido encontrar.
-¡Papá!
-¡Ni papá, ni hostias!
Despedido. Ahora te vas a
tu puta casa a aprender a llorar. Y quiero otro hijo sin gafas. Qué no creo que
sea tan difícil. Y qué no esté gordo.
No quiero pasar el día de
mi cumpleaños sin mi hijo pequeño.
-Lo siento.
-¡Está loco!, a mí no me
jodas. Es un enfermo. Me da miedo.
-Shii!! ¡Qué te va a oir!
-Pero si acabamos de
empezar y ya ha largado a uno.
-¿tú no sabes llorar?
-Teníamos que haber
estado más encima.
-Esto no puede salir
bien, de verdad.
-Entró es un liante. No
sé por qué le hacemos caso.
-Bueno aceptamos entre
todos.
-Tampoco había mucha opción.
Hasta agosto no tenemos nada.
-Cualquier cosa en serio,
antes que esto lo que sea, poner copas. Nada. Me da igual.
-Claro tía. Tú porque
vives con tus padres.
-Carlos por favor esto es
muy raro.
-En realidad es como un
pase. Un poco más largo.
-Ya pero para un tío,
solo.
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